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seg, 10/28/2013 - 11:15

La minería ilegal trajo las ansias de dinero fácil

Amazonas en el Rapido
Foto: Leticiahoy/correponsal/Puerto Nariño

La bonanza del oro está cambiando a la gente, denuncian las autoridades.

Publicado el 6 de octubre de 2013 por el C. el COLOMBIANO

La minería ilegal trajo las ansias de dinero fácil

La explotación ilegal de la minería aurífera en la Amazonia despegó en 2011 y alcanzó tal grado de afectación, que hoy ha comenzado a transformar el espíritu de la comunidad con su podredumbre.

"Esa bonanza está tocando el componente social, ya se evidencia la prostitución y los jóvenes indígenas no quieren saber de su cultura, sino meterse al agua con esos grupos para sacar el oro y gastar la plata en vicio", opina el ingeniero forestal John Jairo Arbeláez, profesional de Corpoamazonía.

De los nueve corregimientos departamentales que abarca esta región colombiana, siete son escenario del fenómeno: Puerto Alegría, El Encanto, Tarapacá, Puerto Arica, La Chorrera, La Pedrera y Puerto Santander, en cuya área habitan los nativos del resguardo Predio Putumayo.

Arbeláez señala que la problemática también se ve en tres de los cuatro parques nacionales con territorio en el departamento: Río Puré, Yaigojé y Cahuinarí.

La explotación la contratan administradores llegados del interior del país, que vienen incursionando en la selva por los ríos Caquetá, Putumayo y Cotué. Algunos se trasladaron desde los vecinos departamentos de Guaviare y Caquetá, donde la Fuerza Pública los arrinconó.

Fabricaron dragas soportadas en balsas, los que les permite flotar mientras las motobombas con sus tuberías succionan el lecho del río buscando el metal precioso. La fauna y la flora sufren por la deforestación y los vertimientos de mercurio asociados a la actividad.

El fenómeno se va extendiendo a Brasil, donde grupos ilegales están cambiando la droga por el oro, como medio de financiación. "Es más rentable y menos peligroso", dice Gustavo Pivoto, delegado de la Policía Federal en Tabatinga.

La avanzada llegó desde la frontera selvática con Vaupés y Guainía, pasando al costado brasilero, y por el río Putumayo, que allá cambia de nombre a Icá.

Detenerlos es muy complicado. "Para ver un ilícito, por ejemplo en el río Putumayo, usted gasta muchos galones de gasolina y días enteros en lancha, y al llegar esa gente ya está al otro lado de la frontera. Tener un equipo de policías, aviones e Inteligencia es bien dispendioso", reitera Arbeláez.

A esto se suma la complicidad de la gente, tal cual denuncia el coronel Hugo Márquez, comandante policial de Amazonas: "Hay permisividad de las comunidades, empezó por la subsistencia, pero se dieron cuenta de que era muy lucrativo y ya está llegando la maquinaria pesada y apareciendo líos de seguridad ciudadana, gente ebria, riñas, abuso de menores y deserción escolar".

Mary Luz Pineda, encargada del Programa de Convivencia y Seguridad Ciudadana de la Gobernación de Amazonas, concluye que la bonanza minera aumentó el deseo de dinero fácil en los adolescentes.

Fuente: el C. el COLOMBIANO Publicado el 6 de octubre de 2013

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